Perfil Sebastián Pérez

Sebastián Pérez ha tenido una carrera con buenos y malos momentos. Pero es un futbolista diferente, partiendo por la premisa […]

Sebastián Pérez ha tenido una carrera con buenos y malos momentos. Pero es un futbolista diferente, partiendo por la premisa de lo raro que parece que un jugador del equipo descendido llegue al campeón, aquí sucede y con total merecimiento. Porque la remó desde abajo, hoy espera tocar la cima. Hoy en Frecuencia Cruzada, descubre la carrera de nuestro refuerzo. 

Muchos futbolistas, por esas cosas de la vida, explotan muy temprano y tienen oportunidades desde jóvenes. Sin embargo, a otros, diría que a la mayoría, les toca remarla, pasar por malos momentos, caer y levantarse mil veces. Esta última línea puede ser el resumen de la carrera de Sebastián Pérez Kirby, un arquero de tremendas condiciones que ha tenido que luchar el doble para hacerse de un nombre en el balompié criollo.

A todos les gustaría partir en un equipo armado, donde podrías sumarte como una pieza al engranaje de un reloj que corre sin mayores problemas, pero este no fue el caso del “Zanahoria”, apodado así por su colorín cabello. Él debutó defendiendo a Everton en un olvidado partido jugado en la calurosa ciudad de Calama, donde Cobreloa venció por 4-0 a los ruleteros. El Seba entró en el segundo tiempo con la responsabilidad de reemplazar a Gustavo Tulio Dalsasso que salió lesionado.

Tenía 19 en aquel momento, poco pudo hacer, de hecho solo uno de los goles lo recibió él. De ahí en más, tuvo que defender el arco viñamarino hasta fin de año. Fue difícil, lógico, al final de esa temporada los oro y cielo descendieron. El hecho se consumo en San Carlos de Apoquindo precisamente. La tarde del 5 de diciembre de 2010, que para la mayoría de los cruzados fue de jolgorio, para el Seba Pérez fue de una tristeza inconmensurable.

Así arranca esta historia, con un inicio a los tumbos -del cual no tuvo responsabilidad- que nos hace pensar que el protagonista es merecedor de las cosas buenas que le pasan después. 

Nació en Viña, no solo futbolísticamente por el hecho de haber partido en Everton, sino que efectivamente de allí es oriundo, pero como buen trotamundos, luego de aquellos siete partidos debió partir en búsqueda de nuevos horizontes. 

Ya estando en la “B”, Everton decidió que su golero para pelear el ascenso debía ser el histórico Dalsasso, pero a sabiendas de que no podían mandar a la banca a un portero con condiciones, decidieron enviar a Pérez a préstamo. Así recaló en Deportes Melipilla, equipo que por aquellos tiempos deambulaba sin mucha suerte en tercera división, de hecho no se mantuvo mucho. La consolidación le llegó estando varios kilómetros al sur.

No alcanzó a estar en Everton cuando lo mandaron otra vez en sesión: Deportes Puerto Montt estaba buscando arquero. Equipo de pocas aspiraciones en la B, pero ideal para que un golero se muestre. En los delfines jugó harto en su primer año, no como titular indiscutido, pero peleando el puesto. Lamentablemente, le tocó sufrir otro golpe. Los Albiverdes descendieron a segunda profesional. 

Lejos de desmotivarlo, eso terminó siendo clave en su consolidación. La luchó, se posicionó como un líder y logró el tan ansiado objetivo. El 5 de mayo de 2015, “Zanahoria” se sacudió por fin de los golpes del pasado y, con la jineta de capitán en el brazo, levantó el trofeo de segunda división que consiguió junto a Puerto Montt al vencer por 4-0 a San Antonio Unido.

De vuelta en Primera B, se instaló como uno de los buenos nombres de la categoría. Por eso mismo, el 2016, Everton decidió que era el momento de que volviera a su lugar de origen. Como buen hijo prodigo, aceptó y regresó a Viña. No logró la continuidad esperada, pero sabía que si volvía a primera era para quedarse.

Si hoy llega a Universidad Católica es por sus últimos tres años. Porque, pese a todo lo que hemos dicho, durante este tiempo su nombre a resonado con sus atajadas. En 2018 fue el titular en Palestino, siendo uno de los héroes del plantel árabe que le dio un título al cuadro baisano tras cuarenta años, cuando consiguieron la Copa Chile.

Pese a sus buen pasar en el tricolor, un trotamundos provinciano no solo puede conocer el sur. El norte quedó admirado de los reflejos de Zanahoria, que por dos años fue el guardián que defendió el pórtico de Deportes Iquique. 

Con los dragones nuevamente sufrió un revés. El descenso fue inevitable, se veía venir, fue insostenible la situación, pero hay que tener claro que si no es por las actuaciones del golero, pudo haberse consumado muchas jornadas antes. No por nada aún lloran su partida en la región de Tarapacá. 

¿Aquí termina la historia? La verdad es recién empieza. A sus 30 años, Sebastián Pérez fue confirmado como refuerzo de la Universidad Católica, donde tenemos la certeza que pasará sus mejores momentos.

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