Entrevista Gustavo Moscoso

Jugar en los potreros es, sin duda alguna, una experiencia que marca. Para muchos hoy es impensado ver a la […]

Jugar en los potreros es, sin duda alguna, una experiencia que marca. Para muchos hoy es impensado ver a la Universidad Católica en la Primera B, sin embargo, eso ocurrió, fue entre 1974 y 75 cuando la UC tuvo que disputar el ascenso tras caer a la segunda categoría de nuestro fútbol. 

El retorno de 1975 ha sido uno de los puntos de inflexión que ha tenido la institución a lo largo de la historia. Una de las figuras de aquel año, Gustavo Moscoso, tuvo la gentileza de hablar con Frecuencia Cruzada, y recordó aquel campeonato, además de otros momentos vividos con la camiseta de la franja.

Un doloroso momento: El descenso

Gustavo nació en el norte, pero futbolísticamente fue formado en Católica. Debutó con 19 años en 1974, no le tocó estar en el descenso. No obstante, recuerda haberlo vivido como hincha “fue un momento duro, a mí no me tocó bajar, era juvenil todavía, pero lo viví en la tribuna. Lo que pasó era increíble porque el equipo el año anterior había tenido muy buenos números, pero el fútbol es así, tiene detalles que marcan la diferencia”.

Una vez consumado el descenso se pensaba que la UC no tardaría mucho en volver a primera, a pesar de ellos, para sorpresa de muchos, no se pudo subir de inmediato y los recuerdos de aquella campaña para Moscoso no son nada de dulces: “El ’74 fue solo sufrimiento, tuvimos una campaña malísima. Nos salvamos de bajar aún más de categoría porque no existía una tercera división”.

Retorno con honores: El camino a primera

Pero las cosas cambiaron. Dos años era mucho y la UC volvió a sus raíces: La llegada de un nuevo entrenador y los refuerzos le cambiaron la cara a un equipo que regresó con honores a primera división. “El ’75, con Jorge Luco a la cabeza y refuerzos importantes, se pudo regresar de una forma extraordinaria. Dominamos todo lo mediático del fútbol chileno pese a estar en segunda división”. 

Jorge Luco quizás no sea un nombre que le suene a la juventud cruzada, pero como futbolista fue multicampeón, de primera ganó los títulos de 1954 y 1961, de segunda el de 1956. Como técnico fue el artífice del ascenso y Moscoso lo recuerda muy bien: “Católica siempre ha llegado al éxito en base a una identidad de casa, ya sea con técnicos o planteles salidos de las fuerzas básicas. Jorge Luco representó eso”.

Sobre esta personalidad a la que se refiere Gustavo, comenta que “los refuerzos que llegaron el año anterior no tenían absolutamente nada que ver con el rango de la UC, pero luego con la llegada de Eduardo Bonvallet, Guillermo Yávar o el “Guagua” (Roberto) Hernández, si cumplían con ese grado”

Recuerda Moscoso, además, el manejo y la inteligencia que tuvo el DT para llevar ese grupo: “Luco basó su trabajo en cosas que tenían absoluta relación a la historia del club y nos lo transmitía, aparte de tener una inteligencia táctica muy buena”.

Jugar en segunda implicaba canchas malas, rivales y públicos hostiles; cosas que en primera no se daban tanto de esa manera. Para Moscoso esto fue una marca en la historia del club “era jugar en los potreros, se jugaba en el barro y fue difícil, pero muy enriquecedor. Fue una escuela que indicó que debía ser imposible vivir eso de nuevo para Católica”.

El retorno del ídolo: La relación con Alberto Fouillioux

Durante mucho tiempo se ha dicho que el regreso de Fouillioux desde Francia generó ciertas rencillas entre algunos jugadores que pensaban que el plantel ya estaba armado y otros que apoyaban el retorno del ídolo. Moscoso desmiente esa situación: “Yo nunca percibí eso. He escuchado eso, pero en el fútbol se cuentan historias que no son realidad. Se pudo hablar de envidia, de que no había buena relación entre Luco y Alberto, pero yo jamás sentí nada”.

Es más, el mundialista de España ’82 asegura que él disfrutaba de tener un emblema como compañero: “Yo veía como algo extraordinario tener a Fouillioux como compañero, platiqué muchas cosas con él y era un tipo que entendía muy bien lo que es ser un caballero cruzado, cosa que en Católica siempre es muy importante. No cualquiera sabe llevar eso”.

Moscoso Cruzado: Su identificación con el club

Gustavo Moscoso permaneció casi una década en el club, sus buenas actuaciones le valieron ser seleccionado nacional. Quizás existieron ofertas, pero en Chile él solo jugó en la UC: “A mí no me interesaba ningún otro equipo que no fuera Universidad Católica. Pese a que me tocó vivir una década de no tener mucho protagonismo deportivo, pero que fue la construcción para regresar a eso. Institucionalmente siempre fuimos lo más grande y serio del fútbol chileno, sin lugar a duda”.

¿Siente alguna deuda?: La UC actual

A la UC, lamentablemente, no ha vuelto, por lo que le preguntamos si cree que existe una deuda con algunos emblemas del club, a lo que nos respondió: “No sé porque siempre pasa eso. En Católica se han dado muchos términos de relación con jugadores que terminan con una espina. Pero pasa que es una regla de las grandes instituciones, los jugadores tenemos que entender que nuestro paso llega hasta que nos vamos. Puede sonar frío, pero no se le puede dar vida eterna a todos los futbolistas”.

Luego del retiro, Gustavo Moscoso se quedó a vivir en México, donde se ha desempeñado en diversos cargos de clubes del país azteca, le consultamos si alguna vez pensó en regresar a Católica: “Muchas cosas que he hecho han sido muy importantes, porque he pasado por todo el organigrama que puede tener una institución deportiva. Siempre lo hice con la idea de que se dieran cuenta del trabajo que yo hacía y pudieran llamarme, pero al mismo tiempo a sabiendas de que yo no los iba a llamar, porque esos regresos deben ser dependientes de las necesidades del club”.

Pese a esto último, asegura mantener la fe en alguna vez volver: “Me preparé mucho para esto y nunca pierdo la idea de lograrlo”. Además, asegura que no trabajaría en ningún otro club nacional, “solo en Católica”, dice.

Para finalizar, Gustavo Moscoso envió un afectuoso saludo a la gente de la UC: “Siempre los llevó en el corazón. El recuerdo que tengo es una cosa difícil de explicar, es más que la relación de un jugador con un club”, aseguró.

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