Campeones 1984

1984 ¿Qué ocurre en dieciocho años? Muchas cosas, es toda una vida. Quienes en 1966 tenían esa edad, para 1984 […]

1984

¿Qué ocurre en dieciocho años? Muchas cosas, es toda una vida. Quienes en 1966 tenían esa edad, para 1984 ya habían cumplido 36. Poco a poco la juventud se va yendo, los pensamientos y objetivos de cambian. En la década del ’60 la UC consiguió dos títulos, tenía estadio propio y se avizoraba un futuro prometedor. Pero, a veces, el destino da giros que son difíciles de explicar. 

Llegaron los ’80. La casa se había demolido, los campeonatos no llegaron más, incluso dos años en la Segunda División fueron parte del recorrido. Jugadores, dirigentes y técnicos pasaron, mientras las cosas parecían no cambiar. Los que seguían ahí, estoicos, eran los de siempre: los hinchas, con la esperanza de que el glorioso pasado, que se veía cada vez más lejano, regrese. El joven ahora quizás ya es padre, y le frustra ver como sus hijos no podían vivir lo que él sí. 

Hoy he vuelto a la casa: Ignacio Prieto

Ignacio Prieto Urrejola fue jugador de Universidad Católica entre 1962 y 1967, para luego volver en 1977 y quedarse hasta su retiro el ‘79. Durante su etapa como jugador tuvo un exitoso paso por Francia, lugar donde realizó el curso de técnico. El ‘Nacho’ volvió a Chile con un revolucionario mecanismo de trabajo que quiso aplicar en las divisiones inferiores del club, convencido de que lo suyo estaba en la formación. 

Pedí un proyecto a largo plazo para ganarlo todo. Para esto se debe trabajar mucho tiempo, porque los éxitos no llegan inmediatamente”, declaró alguna vez. Lo que solicitó a la dirigencia del momento fue un periodo de cinco años para preparar a los jóvenes cruzados que estaban destinados a ser campeones del Campeonato Nacional y pelear alguna Copa Libertadores.

Motivado por el trabajo que se venía realizando, el presidente de la época pensó que el técnico ideal para la UC sería Luis Santibáñez, “Locutín” contaba con cinco títulos en su palmarés, además de una fama de ser un ganador más allá de la forma, por lo que el objetivo desde 1981 en adelante sería nada menos que el título. Octavo y sexto lugar serían los puestos conseguidos por Católica. El Gordo Santibáñez fue despedido y quien asumiría en el primer equipo sería Prieto. En un principio con muchas dudas, porque se le estaban adelantando en su proyecto.

Tribilín -como era conocido-, ya había dirigido interinamente en la Copa Chile de 1982, consiguiendo el subcampeonato. Inmediatamente luego de asumir en funciones oficiales las cosas empezaron a verse mejor. El 10 de julio de 1983 el club consiguió su primer título de Copa Chile, en un agónico triunfo por 2-1 ante Palestino. Juan Ramón Isasi y Jorge Aravena fueron los goleadores de aquella tarde en el Estadio Nacional.

Algo grande está naciendo: 1984

Se venía pesado. Ignacio Prieto ya había asumido que era el elegido, en todo el sentido de la palabra, para levantar al club. El título de Copa Chile dio el pase a la Libertadores. Además, se debía disputar una copa inédita: la de la República, que se jugaría desde enero hasta marzo de 1984, pero era considerada parte del calendario futbolístico de 1983. 

El inicio fue prometedor, pero sufrido. La Copa de la República era de eliminación directa y de arranque eliminaríamos a Palestino por gol de visita, misma regla que nos permitió dejar en camino a la U en la siguiente fase. Recién en semifinales tuvimos una llave más tranquila al eliminar a Santiago Wanderers por un global de 3-0. La final tampoco fue un trámite, pero se sacó adelante al vencer por la mínima a Naval de Talcahuano, con gol de Juan Ramón Isasi a los 49’ minutos. Fue el 7 de marzo, y era el segundo título en menos de un año.

En el plano internacional el equipo también se plantó con actitud y dio cara. Ubicado en el grupo 2 de la Copa Libertadores, clasificó como primero -solo uno pasaba- con nueve puntos, conseguidos con cuatro triunfos y un empate. En la semifinal, que también era con grupos, los cruzados coincidieron con Independiente de Avellaneda y Nacional de Montevideo, dos pesos pesados que nos dejarían en el camino, pero con esperanzas de que algo grande está naciendo. 

Arriba Las Palmas: Triunfo en España

Cuando el campeonato llevaba algunas fechas disputándose, el equipo salió de gira a Europa. El club fue invitado a participar del cuadrangular “Trofeo Ciudad de Las Palmas”, Ignacio Prieto lo vio como una oportunidad de crecimiento. Antes de subirse al avión rumbo al viejo continente, el técnico declaró “no vamos a vender jugadores ni a pasear”. Los triunfos por 2-0 ante Real Mallorca y por 3-2 ante el FC Barcelona elevaron la moral del equipo al cielo. 

Un nuevo día vendrá: La hora de la verdad

En julio empezaba el campeonato nacional, para el técnico los jugadores de casa eran imprescindibles, además, exigió la renovación de Osvaldo Hurtado y el capitán Miguel Ángel Neira, que pese a sus 32 años seguía siendo clave en el once titular. A cambio de esto no exigió ningún refuerzo. 

Llegó el día, en la primera fecha rescató un punto como visitante ante O’Higgins de Rancagua, y como local en la segunda jornada mostraría todas sus credenciales al golear por 6-0 a Green Cross. El torneo por aquellos años se dividía por zonas. Universidad Católica disputaba la zona sur, donde los primeros dos clasificaban a un cuadrangular final con los punteros de la zona norte, el puntero de esa fase final era el campeón. 

Uno de los partidos más recordados de aquel 1984 es el agónico triunfo por 3-2 ante Universidad de Chile en el Estadio Nacional. Trece años llevaba la franja sin triunfar en un Clásico Universitario y en aquel encuentro parecía que la mala racha se extendía, sin embargo, el último gol llegaría al minuto 87’, obra de Gino Valentini, de cabeza. Los otros dos tantos salieron de los pies del “Arica” Hurtado. 

Una eternidad esperé: La quinta estrella

Con 37 puntos, quince partidos ganados, siete empatados, cuatro perdidos y en la primera posición de la zona se clasificaría Universidad Católica a la fase final. Cobreloa, Cobresal y Unión Española serían los rivales.

Ante los calameños y ante los hispanos se ganó por 2-0. La última fecha era ante Cobresal, en el Estadio Nacional. Era 22 de diciembre, servía ganar o empatar, una derrota le daría el título a los mineros de El Salvador, que cumplían su primer año en la división de honor. 

“En la vida para triunfar y ser el mejor hay que trabajar y fuimos un equipo que nunca escatimo su esfuerzo y sacrificio para ganar”, declararía Prieto en medio del festejo en el post partido. Fue un tenso, finalizó 0-0. Llanto de alegría hubo en las galerías. Don Ignacio pidió cinco años y lo consiguió en cuatro.

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