Cobresal 3-2 U. Católica: el doblete de Fernando Zampedri no sirve para evitar el tropiezo de la UC
La noche en El Salvador tenía olor a prueba incómoda. La altitud suele hacer del desierto un terreno hostil. El resultado terminó siendo un 3-2 que duele más por la forma que por el marcador: la UC pagó caro sus desconexiones, corrió siempre desde atrás y apenas logró rozar el empate cuando ya no quedaba aire.
La tarde en El Cobre empezó cuesta arriba para Universidad Católica. El golpe fue inmediato. A los 2’, un derechazo inatajable de Agustín Nadruz desde fuera del área clavó la primera estocada y aadelantó a Cobresal. La UC ni siquiera había terminado de acomodarse en la cancha cuando ya estaba abajo en el marcador. El plan se desarmó de entrada. A los 13’, Bryan Carvallo inventó una tijera perfecta para el 2-0, un gol de otro partido que dejó helado al banco cruzado y obligó a remar desde una desventaja que no estaba en los planes de nadie.
La UC intentó reaccionar con pelota detenida y centros al área, buscando a Zampedri como faro. Hubo intentos, pero poca claridad. Vicente Bernedo sostuvo con un par de intervenciones el naufragio parcial y evitó que el primer tiempo se transformara en goleada. Cuando el partido parecía irse al descanso con dos golpes en contra, el VAR le abrió una puerta a la UC: penal sobre Corral y descuento del Toro desde los doce pasos (44’). Era un 2-1 engañoso, porque el trámite seguía siendo más cómodo para los mineros.
El segundo tiempo partió con una escena que marcó el tono de la noche cruzada. La UC pidió penal sobre Zampedri en el área rival; no hubo cobro y, en la transición inmediata, Cobresal salió como una tromba. Centro, cabezazo de Steffan Pino y 3-1. Del posible empate al tercer golpe en cuestión de segundos. Ese tipo de secuencias que te sacan del partido, que te rompen la cabeza más que las piernas.
Desde ahí, la UC empujó con más orgullo que fútbol. Bernedo volvió a aparecer para evitar el cuarto ante Brea y Nadruz. Hubo centros, empuje y desorden.
El descuento final de Zampedri en séptimo minuyo de adición maquilló el resultado y encendió una chispa tardía que ya no alcanzó para torcer la historia. La UC se fue de El Salvador con la primera derrota del año y con varias preguntas. La fragilidad defensiva, la dificultad para imponer su ritmo en contextos adversos y la dependencia de su goleador para seguir respirando.
No fue un desastre, pero sí una advertencia. En el norte, la UC perdió el invicto, pero sobre todo perdió el control del partido demasiado temprano.
