Huachipato 2-4 U. Católica: el incombustible Fernando Zampedri guía a la UC a la final de la Supercopa
La temporada 2026 del fútbol chileno se puso en marcha sin anestesia. En pleno enero, con equipos todavía en construcción y piernas que recién despiertan, la Supercopa renovada levantó el telón en Sausalito. Universidad Católica, aun sin rodaje previo, respondió con una señal clara: ganó, avanzó y dejó pistas de lo que pretende ser.
El 4-2 de la UC sobre Huachipato no fue una exhibición ni mucho menos. Fue, más bien, un partido de pretemporada con todas sus imperfecciones. Hubo desajustes defensivos, pasajes de confusión, ritmos intermitentes. Pero también tuvo convicciones, nombres que empiezan a decir presente y, sobre todo, la certeza de que Fernando Zampedri sigue siendo el punto de apoyo ineludible de este equipo.
Universidad Católica salió a presionar alto, a pararse en campo rival y a tomar la iniciativa desde el arranque. En el 4-2-3-1 que dispuso Daniel Garnero, dos refuerzos aparecieron desde el primer minuto. Bernardo Cerezo por el sector derecho de la defensa y Matías Palavecino como enganche. A los costados, Cristián Cuevas y Clemente Montes; arriba, Zampedri como faro.
Durante el primer tramo, la UC fue superior. Recuperaba rápido, jugaba lejos de su arco y empujaba a Huachipato contra su propio campo. Palavecino probó de tiro libre y Zampedri estuvo cerca con un cabezazo que obligó a una gran respuesta de Odriozola. El sector izquierdo, con Montes como principal argumento, fue el más profundo.
Con el correr de los minutos, el partido cambió de tono. La UC se fue entrampando, perdió claridad y bajó la intensidad. Huachipato, paciente, comenzó a crecer. Avisó Altamirano y, cerca del descanso, golpeó. Un error defensivo bastó para que el delantero argentino abriera la cuenta en el primer remate claro de los siderúrgicos.
El complemento mantuvo esa lógica irregular. Católica quiso y el empate llegó: remate de Valencia, rebote corto y Zampedri, siempre Zampedri, empujando a la red. Gol de goleador. De esos que sostienen campañas.
El 2-1 de Huachipato volvió a desnudar fragilidades. Un espacio inexplicable por la banda, centro y una mano dentro del área. Penal bien ejecutado por Altamirano.
Garnero reaccionó con cambios y la pelota detenida hizo el resto. Tiro libre de Palavecino y cabezazo preciso de Montes para el empate. El partido, ya sin demasiado orden, entró en ese territorio típico donde todo puede pasar.
Cuando el reloj marcaba los 90, apareció el capitán. Zampedri aprovechó un rebote en el área chica y puso el 3-2. El golpe final llegó en los descuentos, con Justo Giani cerrando un contragolpe para el 4-2 definitivo.
Universidad Católica avanzó a la final, sumó minutos valiosos y confirmó que, incluso en construcción, sigue teniendo un nombre propio que inclina la balanza. En enero, a medio armar, eso ya es una ventaja. El rival se conocerá este miércoles, cuando Coquimbo Unido y Deportes Limache definan la otra semifinal.
